Cuidados de la hiedra

La hierra se reproduce mediante esquejes, de manera que se corta un fragmento del final de la rama y se pone en tierra húmeda. También se puede hacer por acodos en verano.

No se debe abonar en los primeros 4 meses tras haber plantado, después basta con abonarlo una vez al mes con abono foliar en el suelo o riego. La hiedra debe crecer libremente, aunque puede ser bueno podar cada 6 meses.

Si está en un tiesto muy apretada, se debe trasplantar a una nueva maceta. Esto se puede hacer en cualquier momento con tierra nueva.

La hiedra no necesita demasiados regados, de hecho con hacerlo dos veces a la semana en meses de más calor y una vez en los meses más fríos es suficiente. De hecho, si se riega mucho es peor. Si se utiliza como planta de interior hay que rociarla cada cierto tiempo, sobre todo en sitios resecos.

Crece en lugares umbrosos, por lo que recomienda la sombra para crecer mucho más. Se puede poner en muros, paredes o vallas a la sombra para que se desarrollen mejor, y de hecho puede ser una buena solución para decorar estos espacios sin vida.

Es resistente a las bajas temperaturas, aunque no tanto a las heladas, de hecho prefiere el frío que el calor, aunque en el interior hay que dejarla unas horas a la luz del sol directa.

Escrito por bea | 16 de enero de 2013 | 0 comentarios
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