Los suelos arcillosos

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Los suelos arcillosos son los formados por granos amarillos que retienen el agua formando charcos, generalmente arcilla. Se puede cultivar bien en ellos si se mezcla con humus.

Se caracterizan por un mal drenaje, se encharcan si llueve mucho o se riega de más. No se recomienda las plantas en este tipo de suelos porque les hace mal. En caso de hacerlo, hay que controlar bien el riego, el abonado no es tan necesario ya que tienen un buen almacenamiento de minerales.

Algunas plantas que pueden estar aquí son el sauce, menta, melisa, nogal, consuelga, brezo, aucuba, lila, rosal, astilbe, dalia, cala, lirio, lobelia Nemesia, oreja de elefante y más.

Hay suelos arcillosos que no tienen por qué drenar mal. Además, para los que drenan mal se puede instalar tubos de drenaje, poner arena, poner humus, crear pendientes o poner materia orgánica.

Su principal ventaja es que suelen conservar la forma que se les da.

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